• Isidora Correa

Camila Santa Ana: Se va a morir, pero se va a morir conmigo.

Actualizado: 23 de abr de 2019



Palooza tiene un solo colmillo, las patas cortas y está enamorada de su cojín. Tuvo la suerte de conocer a su mamá en el festival más ondero del año y hoy duerme todo el día y juega con sus dos hermanas.






Tiene 16 años y su mamá, la publicista Camila Santa Ana, se enamoró de ella a primera vista en una de las ediciones del Lollapalooza mientras trabajaba en el sector VIP. “Donde estábamos había un stand de La Crianza. Vi a esta cosa chica y enana y me puse a llorar. Me llegó al corazón. Fue ese momento en el que lo supe: a este perro me lo llevo”.


Cuando terminé mi trabajo en el festival me la llevé sin saber nada de ella al veterinario para que la dejaran con todas las vacunas puestas y con las pulgas exterminadas, porque mi idea era darla en adopción después.

La subí al auto y ahí mismo decidimos ponerle Palooza, en honor al festival.


Luego de unos días, recibo un llamado: “Está lista, ven a buscarla”, me dijo su veterinaria.


Jamás había estado tan nerviosa para ir a buscar a un perro y llevarlo al departamento para enseñarle todo desde cero.


Palooza, acá no se hace pipí adentro, se hace abajo y vas a tener que acostumbrarte, le dije.

Se acostumbró al tiro. Se acostó en su cojín y listo. Ahí lo supe: no la podía dar en adopción, esta perra tenía que ser mía.








Han pasado dos años desde que la encontré y todos los días la miro y le pido que por favor esté conmigo, aunque sea un día más. La amo con toda mi alma.


Todo el mundo adopta cachorros porque probablemente los encuentran deliciosos y no lo dudo. De lo que no se dan cuenta es que es como tener una guagua.












Lo que más tengo claro es que buscándole casa a los perritos viejos es saber que no se van a morir solos, se va a morir, pero se va a morir conmigo.


Va a estar conmigo, con mi pololo, con sus hermanas, con su cojín, en su casa, acompañada y eso por más que me parta el alma, me produce demasiada felicidad porque ningún perro merece morirse en la calle.


Ojalá que todo el mundo pudiera adoptar porque la alegría y el amor que te entregan es indescriptible y estar con ellos los últimos días va a ser doloroso pero hermoso.






Si quieres morirte de ternura con las historias de Palooza, puedes encontrarla en el Instagram de su mamá, @camisantana

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