• Isidora Correa

El arca de Limache, el Santuario donde los animales viven en libertad

Ring Ring, suena y suena el teléfono a las 8:00 am con la alerta de una garza recién caída del nido en peligro. Así es como parte el ajetreado día de Carla Correa, la fundadora, que hace seis años se dedica tiempo completo a mantener y hacer crecer el Santuario Clafira. Son alrededor de 150 animales que han sido víctimas del maltrato y la explotación los que viven en el Santuario ubicado entre Limache y Quilpué, terreno que lograron comprar gracias a la ayuda del filántropo Leonardo Farkas.

Por Isidora Correa




¿Cómo partió el santuario?

El año 2012 mi papá tenía una fábrica de panderetas, entonces tenía un terreno relativamente grande. En aquel entonces ya teníamos bastantes perros, pero fue en ese año cuando adopté el primer animal de granja; un pato que era parte de los damnificados de alguno de los incendios en Valparaíso.


Hace seis años la conciencia por los derechos de los animales no era algo de lo que se hablaba, ¿cómo lo afrontaron?

Hemos trabajado muy duro para visibilizar al santuario. Los habitantes son igual o incluso más cariñosos que un perro, se sorprendían al ver a un toro o a un gallo abrazados a una, ahí es cuando las personas se comienzan a replantear su relación con los animales, su uso y consideración, no sólo con los animales domésticos.







Hablemos del dinero, ¿cómo se han financiado desde aquel entonces?

Nos tuvimos que dedicar a esto, no quedaba otra. Por eso, abrimos una tienda vegana en Quilpué. Cada vez que algún cliente va a comprar al Emporio Clafira, está haciendo un aporte directo al santuario, por eso ha tenido tanto éxito.


¿Y las donaciones?

Hoy representan menos del 10% de las arcas mensuales, y son muy pocas. Hacemos malabares mes a mes, pero tenemos a todos los habitantes del santuario felices. Por esta razón, hacemos cada dos o tres meses puertas abiertas, donde cualquier persona puede venir a visitar el santuario y estar en contacto con los animales. También hacemos fondas veganas para las fiestas patrias y cada cierto tiempo vendemos churrascos veganos en la ciudad.


Hoy están en un terreno bastante más amplio y distinto a en el que estaban cuando partieron, ¿cómo llegaron acá?

Como mi papá estaba arrendando el terreno en el que estábamos, cuando vieron que llevabamos animales, nos querían desalojar. El panorama se veía trágico. Empezaron a llegar los medios y el santuario se comenzó a visibilizar. Muchas personas se ofrecieron a ayudarnos, y con su ayuda llegamos a hacer una campaña para reunir el dinero que necesitábamos para por lo menos poder arrendar un terreno. En unos meses logramos juntar 2 millones de pesos, pero no era lo suficiente y los medios seguían llegando.





¿Fue así como llegaron a Leonardo Farkas?

Sí, terminando una de las notas bromeando, llame al papá, a la mamá, a la abuelita a aportar y dije: “incluso al tío Leo”. Y fue así como no sé de dónde se consiguieron mi número, pero me llamaron y me hicieron una propuesta. Me dijeron: “vamos a redoblar la cantidad que ustedes junten, con un tope de 13 millones de pesos, y además, vamos a llamar a la gente a aportar”. Estábamos eufóricos, a cuatro horas del llamado a aportar, ya habían dos millones de pesos en mi cuenta, fue un milagro.


¿Y cómo les fue con la campaña a ustedes?

La gente se revolucionó, teníamos seis días para juntar los 13 millones de pesos, y en cuatro días ya los habíamos juntado. Se hicieron eventos a los que fueron más de seis mil personas, los niños hacían campañas en sus colegios y además, la gente era muy generosa con sus aportes voluntarios. Los asesores de Farkas me llamaron porque él nos quería visitar.


La visita

Fue una experiencia que voy a atesorar por siempre. Llevó a su hija Tatiana y nos contó que él vivía en el campo cuando era chico. Le encantan los animales y se notó.

“Nosotros te venimos siguiendo hace mucho tiempo, este era el momento de ayudarte” me dijo Farkas. Fue tan gratificante escuchar eso, porque significaba que no estaba haciendo las cosas tan mal (ríe). Trabajé con varias organizaciones de la V región para ayudar a los animales afectados por los incendios en los cerros de la zona, ya tenía una trayectoria como rescatista.


Con el dinero en la mano, ¿por qué decidieron comprar acá?

Este era uno de los terrenos más grandes y a pesar de que está más alejado de la ciudad, tenemos 9 hectáreas para que los animales se paseen durante el día con olgura, y en la noche duermen resguardados y cerca nuestro. Al final esto se convirtió en un santuario para ellos y para nosotros, con los animales en libertad hemos logrado crear lazos muy fuertes.





¿Crees que con esto se sienta un precedente sobre la conciencia mediática sobre los derechos de los animales?

Claramente, mucha gente se enteró a través de la TV de nuestra existencia, donde vio a terneros discapacitados, caballos maltratados y distintos animales que se merecían otro futuro distinto al del matadero.


Hoy día son más de 150 animales los que conviven pacíficamente en el santuario, alejados del abuso, del maltrato e insertos en una nueva vida de tranquilidad y cariño. 18 perros, 8 cerdos, 4 ciervos, 19 cabras, 4 ovejas, 8 burros, 5 caballos, 5 vacas, 1 pava real, 2 pavos comunes, 2 cuyis, 2 conejos, 5 gatos y alrededor de 80 aves necesitan de tu ayuda.

Puedes aportar voluntariamente depositando al santuario:


Nombre: Fundación Santuario Clafira Rut: 65.143.995-7

CTA. CORRIENTE BANCO CHILE Nº 1490800108

Mail: santuario.clafira@gmail.com

También puedes ir a conocer el santuario en su próximo evento ‘Puertas Abiertas’ que se realizará el próximo 17 de febrero, donde habrá un stand de emprendedores, comida vegana y lo más importante: un tour por el santuario, donde podrás conocer a sus habitantes. La entrada será gratiuita para niños menores de 10 años y costará $3.000 pesos para los adultos.

78 vistas1 comentario