• Isidora Correa

Despedirse de una mascota: eutanasia

Uno jamás está preparado para la pérdida de un ser querido, menos de uno tan fiel como las mascotas, pero es un hecho que lamentablemente viven menos que nosotros.




Son miembros de nuestra familia, parte de nuestras vidas y lo que menos queremos es que sufran. Lo que muchos de nosotros deseamos para nuestras mascotas es una muerte natural, pacífica y sin dolor ¿no? y aunque la idea de la eutanasia parezca impensable, a veces, es más deseable que una muerte natural.


¿Es lo correcto?

Enfermedades crónicas o dolores típicos en mascotas ancianas, muchas veces pueden ser irremediables. La eutanasia significa provocar el fallecimiento del perro, con ciertos fármacos, de una manera plácida, sin dolor, temor, ni ansiedad.


El médico veterinario analizará y ayudará a los dueños del paciente a tomar la mejor decisión. Objetivamente, un examen médico determina el estado de salud de la mascota, lo que indica si es o no conveniente acabar con la vida del peludo de forma médica.

Según la Sociedad Mundial de protección Animal, el fallecimiento controlado de un perro debe implicar el menor sufrimiento para el animal. "La eutanasia tiene que minimizar el miedo que pueda sentir nuestra mascota", afirman desde la organización protectora animal.

CONSEJOS

1. Toma la decisión de suministrar la eutanasia al perro con calma, y con información: preguntar por dos opiniones médicas nunca está demás.

2. Piensa que la muerte de tu mascota si será pacífica como querías, sólo que será provocada. Recuerda que en todo el proceso los animales no sufren de dolor.

3. Es recomendable acompañar a la mascota en sus últimos momentos para que no se sienta sola, a pesar de que no siente dolor ni sufrimiento cuando se le pone la inyección, hay que tomar en cuenta que se encuentra en un lugar extraño: la clínica veterinaria.


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