• Isidora Correa

La verdadera historia de WOF

Actualizado: 21 de feb de 2019

Hoy les voy a contar la verdadera historia de WOF. Quizás no es como se la imaginaban, pero les aseguro que les hará tanto sentido como a mí.



...Luna


Hace quince años y sin planearlo, mi alma tomó una decisión espontánea sin pensar ni planear; solo actuó y se encargó de que mi cuerpo reaccionara a este sentimiento, raro, porque muchas veces dejamos pasar este tipo de impulsos.

Iba en camino a hacer mi deporte favorito, cuando a lo lejos vi a una perrita que a simple vista se veía a muy mal traer.


Venía por la vereda y se notaba que les tenía miedo a las personas, y seguramente como no tenía pelo y estaba flaca, debe haber conocido la indiferencia de muchos humanos.


Al acercársele un peatón por la vereda, ella bajaba rápidamente hacia la calle, y subía nuevamente a la vereda si es que se encontraba con un auto. No quería averiguar qué es lo que pasaría al momento que se encontrara con un peatón al mismo tiempo que un auto.



Convencí a mi hermano, quien venía manejando. Le expliqué la situación y ninguno de los dos pudo quedar indiferente. Paramos el auto.


Nunca me imaginé que, a partir de ese día, esa perrita cambiaría mi vida.

Generalmente se cree que es uno el que le cambia la vida al perro, pero afortunados somos los que hemos vivido esta experiencia al revés.





Llegué con ella a la casa y empezaron las complicaciones. Mi madre, al verla en tan mal estado, se conmovió y me prestó por dos semanas el baño para su recuperación, con la condición de que luego se tendría que ir.


En el lugar en el que hacía deporte, había suficiente espacio y estaban las condiciones como para que ella esté bien mientras convencía a mi familia para tenerla en la casa.


Acá es dónde empezó el teje y maneje de nuestro plan. Luna y yo lo conseguiríamos. Era tal nuestra conexión, que ella era cómplice en todos mis planes.



Mis papás iban los fines de semana al campo, y yo, como todos los adolescentes, llegamos a una etapa en la cual prefieres pasar el tiempo con tus amigos, más que con tu familia. Y fue de esta manera como de a poco, comencé a acercar a mis padres a lo que sentía por la Luna: no era un capricho ni cualquier perro, teníamos una conexión muy linda.

Esto, incentivado por que yo los acompañara y no me quedara en Santiago, pero iría al campo acompañada; por la Luna.


Pasamos de todo juntas; angustias, penas, felicidades, cansancio, pololos, incertidumbres, idas al cerro, en lancha o catamarán. Incluso en hitos tan importantes como la primera vez que salí manejando sola desde Santiago y pagué un peaje, recuerdo que ella iba sentada de copiloto y lo mejor es que se lo tomaba en serio.




Luna hizo que me convirtiera en una pet lover, bueno, en una de las locas por los perros.

Ya llevaba tres años viviendo en el Club. Me esperaba todos los días en donde estacionaba mi auto.

Por razones que no vale la pena contar, me tuve que cambiar de Club y Luna de casa. En el Club nuevo una perra le hizo la vida imposible y la pasaba pésimo.


Al ver esto y considerando lo cercanas que éramos con Luna, mi madre accedió a que se fuera a vivir a casa conmigo. Las condiciones eran claras: debía vivir sí o sí afuera.



Nos costó sólo un año para que ella terminara durmiendo conmigo en la cama y con uno o dos amigos más. Sus amigos eran Patricio, Frijol y la Wof, todos rescatados.


Al principio me sentía muy sola en este mundo, sentía que nadie quería a los animales tanto como yo. Me fue difícil llevar a los rescatados a casa, pero de alguna u otra manera, siempre logré convencer a mi madre. Pero sí, era la oveja negra de la familia que nadie comprendía mucho. Pero me di cuenta que no estaba sola en el mundo. Somos muchos los que compartimos esta locura por las mascotas.


A lo largo de este rocoso camino, comencé a conocer a personas con el mismo corazón animal, personas que hoy se han convertido en mis grandes amigos.





Así fue, después de todas situaciones que viví, la razón del nacimiento de We Are Wof.

Tenía que existir un lugar donde todos nos sintiéramos apoyados y que fomentara esta locura hacia las mascotas. Una locura que no trae más que felicidad, y bueno, gastos

.

Luna dejó de acompañarme hace tres meses y no se imaginan lo que la echo de menos. Pero no puedo ser egoísta. Me acompañó por dieciséis increíbles e importantes años, donde ella fue fundamental para para mi desarrollo durante la adolescencia.

Recuerdo cuándo me despedí de ella por última vez sin saber que así sería. Cada vez que viajaba a Santiago al igual que todas las noches me despedía de ella con un beso expresándole cuánto la amaba. No tengo duda alguna que ella se fue sabiendo que nuestro amor era mutuo pero haría cualquier cosa por darle un último abrazo y haber estado con ella en su último suspiro.




En esta etapa me di cuenta de lo mucho que nos podemos apoyar entre Pet - Lovers, no hay nadie que me entienda mas que otras personas que han tenido el mismo amor por sus mascotas. Fue por ella que mi locura animal se desarrolló y creé We Are Wof.

Los invito a apoyarnos, a escucharnos y a aconsejarnos, porque no estamos solos y la verdad es que ¡somos muchos!


Los invito a apoyarnos, a escucharnos y a aconsejarnos, porque no estamos solos y la verdad es que ¡somos muchos!


Luna, gracias por tanto, no hay día ni momento que no te recuerde, nunca pusiste un problema, nunca fuiste egoísta, siempre apañadora, alguna vergüenza me hiciste pasar, como cuando metías la cabeza entera dentro de la pileta del club para intentar pescar un pez. Pero por sobre todas las cosas me cuidaste como nunca nadie podría hacerlo… Nunca sospeché de lo brava que podías ser para protegerme. Me defendiste frente a 4 hombres que me persiguieron con el afán de hacerme daño. Me cubriste la espalda gruñendo como una fiera hasta que logré subirme a mi auto. En ese momento, cuando ya estaba más protegida y lista para arrancar , de un brinco te subiste conmigo y logramos escapar. Lo lindo mi Luna, es tener tantas aventuras juntas para recordarte día a día.

TE AMO

Por siempre juntas.

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