• Isidora Correa

Cocinera Metalera: "Esterilicé a más de 400 perros"

Actualizado: 29 de abr de 2019

Jazmín Silva o La Cocinera Metalera, como la conocemos en su Instagram de cocina, dedicó sus primeros sueldos a esterilizar a todos los perros del lugar que la vio crecer: la Plaza de Maipú. Cientos por no decir miles, eran los perros que rondaban por el lugar y se establecían ahí. Angustia e impotencia la impulsaron a actuar.




Crecí en Maipú, donde por lo menos hace 20 años, cuando hice esto, la situación de los perros era terrible. Por eso, me comprometí a que mis primeros sueldos iban a ser para eso.

En mi primera pega gané $500.000, a penas me pagaron me fui directo a la Muni y dije que quería esterilizar perritos de la calle, pero les expliqué que yo no tenía dónde tenerlos y necesitaban un lugar si o si para el post operatorio.


Todo conspiraba a su favor

Me llamaron y me dijeron que me podían dar un canil y que además me iban a dar el beneficio del 50% menos en el precio de las esterilizaciones.

Tenía un presupuesto de $15.000 por esterilización para hacer un perrito a la semana, con eso, la Municipalidad me daba dos cupos por esa plata. Empecé a pedir dos horas a la semana todas las semanas. Iba muy seguido a la Plaza de Maipú, que ya conocía, porque le daba comida a los perritos y ya tenía vistas a las hembras (antes de eso, con su primer sueldo también le hizo tratamiento de sarna a todos).

Empecé a identificar cuáles eran las hembras, que estaban todas sin esterilizar y a mí eso me tenía angustiadísima.

Ahí fui dando yo de a dos perritas a la semana, las iba atrapando antes. Las atrapaba el día anterior como a las 5 de la tarde, al otro día se esterilizaban de las primeras, quedaban dos o tres noches en los caniles de ellos y después yo las tenía que soltar y les continuaba el tratamiento con antibióticos en la calle.

Dos veces al día tenía que estar encontrando a las perritas en la calle para darles el remedio. Y así me pasaba todas las semanas (ríe).

No era un cacho, era algo que me tenía muy angustiada porque eran millones de perritas.


Bea Matilde

Cuando fue cambiando la administración municipal siempre habían cambios y no les parecía que yo estuviera esterilizando y después dejando a los perros en los caniles de la municipalidad.

En uno de los tantos cambios administrativos de la Muni no nos dejaron tener a los perros en post operatorio en los caniles municipales. Arrendé una pieza, era un cuarto feo que tenía una vecina y ese fue nuestro post operatorio por varios meses con mi hermana y con ese cuarto teníamos la libertad de entrar a cuanto perro podíamos.

Tuvimos post operatorios de esterilizaciones, castraciones, un par de atropellados en recuperación, enfermos varios, como quedaba a dos casas de la mía, iba temprano en la mañana a dar remedios y era tan lindo verlos a todos despertar en sus camitas con sus vendas, puntos, pero todos contentos.

Gracias a estar hinchando a cada Alcalde nuevo que salía electo, finalmente me dejaron las esterilizaciones gratis pero yo tenía que hacer el show de atrapar a la perrita y después darle los antibióticos.

Finalmente la esterilización terminó siendo gratis para todos los animalistas de Maipú. Era limitado pero era gratis y estábamos muy felices.


Esta es Antonia, que por ser negra nadie la adoptó. Jazmín la llevó a jornadas de adopción, la publicó en internet e intentó por todos los medios. Hoy vive feliz con Jazmín.

Al principio la gente me miraba feo o debieron haber pensado “esta tipa está loca”, pero ya al final era una actitud de la que todos se habían apoderado

¿Alguien te ayudaba?


Ocasionalmente personas me ayudaban:

Cuando estás en la calle con los perros la gente se te empieza a acercar. Mi hermana me ayudaba también. Igual éramos más chicas y no teníamos tanta pega, entonces podíamos andar más en la calle.

Empecé a conocer a gente que también alimentaba a los perritos en la plaza y nos organizábamos para ver cómo ocupábamos los cupos que nos daba la Municipalidad. Por lo menos a la semana habían 5 casos urgentes.

En la plaza al menos, llegamos al punto en que perros se fueron de esterilización varias veces porque ya las habíamos hecho todas.

Como ya había formado lazos en la municipalidad, ayudé a varias señoras a hacer lo que yo estaba haciendo y confirmaba que realmente los perritos eran de la calle y no de raza, que generalmente se notaba de inmediato.

Ahí paramos un poquito con la Plaza y seguimos con Rinconada de Maipú.



En la parte rural hay un vertedero y ahí muchas personas van a tirar perros. Conocí a Gabriela Jarpa, otra activista. Ella iba todas las veces a la semana que podía y le dije que podía esterilizar perros gratis así que nos asociamos.

Los empezamos a llevar a la Municipalidad, sabiendo que eran perros de cierta manera más desvalidos que los de la plaza.

Era sólo un par de personas las que le iban a dar comida a los perros y junto a ellos todas las semanas tiraban perros, camadas, perros con problemas de conducta.


El panorama no mejoraba, era un círculo vicioso.

Al final llegó un momento en el que ya costaba encontrar los perros para esterilizar y ahí fue cuando empezamos a sacar la cuenta: llevábamos más de 400 perros.

Ahí fue cuando pensé en enfocar mi activismo con otros animales y focalicé mis fuerzas en el veganismo.

Luego de dar en adopción, esterilizar y reubicar a todos estos perritos, se quedó con varias: Antonia, Bea, Martita y Matilda viven tranquilas junto a su mamá, juegan y son felices. A pesar de tener un pasado difícil, hoy se han reintegrado y viven en familia, contrario a lo que las personas se imaginan.


Bea Martita y Antonia Matilda


Hoy dedica su tiempo libre a compartir recetas veganas, derribando todos los mitos sobre los veganos. ¿Comen pasto? Entérate en su página http://lascocinerasmetaleras.com/ y conócela más de cerca en su Instagram @lascocinerasmetaleras

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